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Por dónde empezar mi guion de cómic

Por dónde empezar mi guion de cómic

Cabecera artículo "Por dónde empezar mi guion de cómic"

¿Tienes una idea para hacer un guion de cómic y no sabes cómo empezar? Te damos unos cuantos consejos que encauzarán tu objetivo.

Un guion de cómic es algo que te llevará mucho tiempo, por eso se hace necesario diseñar de forma general qué y cómo será tu proyecto antes de desarrollar el guion. Estas pautas te harán ser resolutivo y no desviarán tu atención.

Diseño del proyecto

Público objetivo
¿A quién va dirigida tu historia? Establece un rango de edad, cuanto más cerrado mejor, y tenlo muy presente en cada fase que definas. No es lo mismo escribir para un niño de seis años que para un adulto de cincuenta.  

Tamaño y formato
Aunque este aspecto es algo muy ligado al proceso de edición editorial y quizá te suene a algo muy lejano, es bueno que visualices de forma aproximada el tamaño y el formato final del cómic. Y sé realista, los experimentos con formatos muy grandes o muy pequeños no suelen funcionar. El mejor asesoramiento que puedes hacer es esta fase es ir a una librería o biblioteca y empaparte de todos aquellos aspectos técnicos que te interesen definir ¿dónde encajaría tu cómic?

Número de páginas
Hay editoriales que trabajan con un rango de páginas preestablecido, otras, sin embargo, dan mucha libertad en este aspecto desde que se impuso ya hace años el formato “novela gráfica”.

Sea como sea, saber el número aproximado de páginas que tendrá tu cómic facilitará mucho tu trabajo de planificación y estructura. No hay que ser estricto en este aspecto pero si, por el contrario, no quieres establecer un límite es muy probable que tu trabajo no termine nunca.

Número de viñetas por página
Este punto ya comienza a hablar de estructura y diseño global. Definir un máximo y un mínimo en el número de viñetas por página dará coherencia gráfica al todo. Además, este aspecto está muy relacionado con el tamaño del libro, por regla general: cuanto más pequeño el formato, menos viñetas tendrá el cómic y viceversa.

El mejor consejo para esto es que la claridad de la imagen y la legibilidad del texto sean tu guía.

Retícula de la página
Existen tres tipos de retícula que puedes usar: Fija, dinámica y mixta. El tono de tu obra debe estar en consonancia con esta elección. Si se trata de un cómic costumbrista donde se fomenta el desarrollo interno de personajes, la retícula fija te ayudará a establecer un ritmo estable que guiará al lector sin intromisión externa. Por el contrario, si tu obra está llena de acción, aventura y ritmo trepidante, la retícula dinámica potenciará la trama.

Pero si no te quieres complicar usar una retícula mixta será la opción menos arriesgada ya que es la más versatil pero también es la más usada.

CONSIDERACIONES PREVIAS

Género
Este punto es el más abierto de todos, muchos guionistas no quieren encorsetarse en un género y deciden que su obra será una mezcolanza o un híbrido de influencias o arquetipos. Otros, sin embargo, se sienten más cómodos en unos patrones de género (acción, aventuras, drama, terror...) donde establecer un mundo y personajes acordes al universo.
¿Puedes definir un solo género en tu historia o sin embargo te cuesta identificar un solo tipo? No importa cual sea tu respuesta, al hacerlo ya estás precisando tu búsqueda.

Tema o idea principal
Cuando empieces a hablar de tu idea a tus conocidos la mayoría te preguntarán “¿de qué va la historia?” y lo más probable es que empieces a contar los hechos cronológicos como un relato… Esto no es el tema de tu obra.
El tema debe salir del argumento de la historia en forma de concepto primario y se descubre cuando se identifica cuál es el valor que está en juego en el desarrollo de la trama.  
La muerte como salvación, el amor prohibido, la injusticia disfrazada de honor, la maduración del Yo… descubre el valor de tu obra antes de comenzar el guion, anótala en un papel y ponla delante de tu lugar de trabajo. Todo el argumento debe girar entorno a esa frase. 

Ideas recurrentes
Son aquellas ideas repetidas que dan cohesión argumental y visual a la obra. Utilizar una corta batería de estas ideas (que estén relacionadas con la trama) crean un hilo conductor entre el espectador y la historia.

Por ejemplo (y usando un arquetipo) en una historia de terror en un ciudad lluviosa, los constantes aguaceros podrían ser el primer elemento recurrente: que aparezca perenne resbalando por las ventanas de los edificios, cayendo sobre el asfalto, cubriendo las panorámicas de la urbe… en definitiva que se convierta en un símbolo de la propia historia.
La labor del guionista es descubrir todas aquellas metáforas que sean útiles en la trama y darles un sentido continuista.

Ambientación

  • Época (primera unidad temporal): En qué momento histórico se enclava tu cómic: mundo contemporáneo, futuro distópico, S.XIII, época desconocida…   
  • Extensión (segunda unidad temporal): Cuánto tiempo narrativo ocupa tu obra: cuatro segundos, tres noches, dos semanas, un siglo...
  • Localizaciones (primera unidad espacial): En qué lugares geográficos discurren las acciones de la historia: una habitación, una casa, un barrio, el universo... En esta fase tan temprana será difícil definir todas las localizaciones de la obra pero sí, al menos, las principales. Estas te ayudarán a vestir escénicamente el armazón de tu idea.

Posiblemente tendrás que definir aspectos importantes en esta fase que te harán desviarte, quizá, de ese concepto abstracto que era tu premisa inicial… es el precio de definir las ideas. No tengas miedo a cambiar, un buen guionista sabe que la primera idea es solo la chispa para iniciar el proceso de escritura que pasará por muchos niveles y variaciones hasta tener una buena historia, cohesionada y capaz de emocionar a su público.

Lo que es seguro es que siguiendo estos consejos podrás abordar con mayor seguridad el comienzo de tu guion.

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Martes, Febrero 14, 2017 - 16:30

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