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En busca de la Utopía - Análisis Mundo Urraca

En busca de la Utopía - Análisis Mundo Urraca

“Para qué sirve la Utopía… para caminar.”

Tal como dice Eduardo Galeano, la utopía está en el horizonte. Y bien lo sabe “Mundo Urraca”. Un cómic que otea esperanzas y persigue ideales, cambios y metas que no son finales, si no otras muescas en el camino.

Pero cuidado con su aspecto amable, su pátina de aventura y su target infantil; “Mundo Urraca” es una obra que, entrelineas, puede hacerte recordar aquel día que descubriste que tu padre no lo sabía todo.

Esa sensación fría de realidad y maduración casi instantánea y consecuente tal como experimenta Álex, el protagonista de la obra, en su viaje iniciático que cambiará su mundo y descubrirá que siempre hay algo más.

Un cómic en el que el pre-adolescente que se acerque a él verá que, creyendo saberlo todo, su mundo aún es pequeño. Avisados quedáis.

Carlos X. Díaz, el guionista del cómic, no lo puede evitar. Se le notan sus pasiones entre sus personajes, entre sus tesis lanzadas aquí y allí, entre la estructura que teje y la trama que avanza. Y así debe ser. Carlos es dios de su mundo pero también protagonista de un juego mayor al que todos estamos sometidos. Nos lo deja claro.

“Mundo Urraca” es una obra a la que, paralelamente a la historia principal, nos hace llegar susurros de paseos solitarios, subidas a picos y miradas al horizonte. Todo eso ha servido a Carlos para construir un mundo rico, vivo y cambiante. Como un artesano, se ha remangado y ha esculpido con cinceladas certeras en base a su experiencia, que no os diga otra cosa. Lo suyo es el campo, es feliz allí y su mayor logro es hacernos sentir contentos de estar en su universo.

A los lápices está Guillermo Monje. Un autor emergente acostumbrado a los parajes de la ilustración clásica y que debuta en el mundo del cómic con esta obra. Con un estilo entre figurativo y naif, los personajes de “Mundo Urraca” son nítidos, luminosos pero alejados de los cánones representativos convencionales. Guillermo innova en forma y paleta. Para equilibrar, construye la página de manera conservadora. No hay alardes y da importancia a la trama por encima de todo. Los fondos en la obra tienen, al menos, cuatro capas de profundidad y todos ellos están llenos de hojas, insectos, semillas, pájaros, árboles… y viento, mucho viento por todos lados. Un viento que cobra protagonismo desde el incidente que tiene Álex hasta el final de la obra. No podía ser de otra manera. Porque las brisas y casi las ventiscas que se repiten en la obra son un personaje más, tan importante como Álex.

Otro punto importante es que, “Mundo Urraca”, puede incluso recordar a los antiguos tratados naturalistas de ilustración científica, tan prósperos en detalles y analíticos por su condición. Carlos y Guillermo tratan con respeto al entorno, lo saben ver, conocen sus características y lo dibujan para que otros adquieran ese saber de forma fácil. Son unos demócratas del dibujo.

Estad atentos porque Carlos y Guillermo son pájaros y volarán alto.

“Mundo Urraca” es olor a tierra, a mundo olvidado y a aventura de antaño bajo un prisma de innovación gráfica que desborda. “Mundo Urraca” es la utopía que buscamos en la infancia y que perdimos por el camino. Acercarse al cómic es sentir el calor de volver a ser niños sabiendo que nunca más regresaremos.

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Viernes, Diciembre 9, 2016 - 13:30

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