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De conexiones narrativas, musicales y planetarias. Analizamos 'El Astronauta'

De conexiones narrativas, musicales y planetarias. Analizamos 'El Astronauta'

El astronauta habla de conexiones internas y externas, conscientes e inconscientes, de viajes de fuera a dentro y vuelta, como un eterno retorno que toca un tema clásico de la narración humana: irse lejos para encontrarse.

Si comparamos “El astronauta” con una orquesta sinfónica y la desgranamos podremos observar 3 líneas de acción, tres caminos, fundamentales: ilustración, pictograma y texto.

Las ilustraciones: están realizadas técnicamente con cuidado de cirujano -o arquitecto-, con regusto a constructivismo ruso, a obra posmoderna e imaginario vintage de los 50. Con un declarado interés por la monumentalidad en las escenas del espacio. Ahí es cuando Carlos Comendador, el autor de “El astronauta” nos adentra en la grandeza y soledad del espacio donde todos somos todo o nada. En cualquier caso, las ilustraciones, minimalistas y sintéticas, hablan y hablan con un tono bajo, casi al oído que hace que el lector esté, efectivamente tan perdido y solo como está el protagonista en el nudo de la historia

El pictograma: funciona de igual manera, pero su secuencialidad (podríamos hablar de un cómic dentro del álbum) hacen de ellos un lenguaje que se puede descifrar por si mismo… ¿un código interno y a la vez universal? En “El astronauta” es posible.

Un tratamiento aún más sintético que el utilizado en las ilustraciones hacen favorecer la claridad pero manteniendo la coherencia gráfica con un grado icónico bastante elevado acercando los pictogramas, tal como hemos dicho antes, a la universalidad dentro de un marco. Chapó.

El texto: es utilizado de forma directa, las palabras no tienen dobles juegos y cumplen su función sin alardes ni florituras. Una utilización del lenguaje casi desnudo en pos de la claridad.

Y como buena orquesta, cuando se activan sus elementos al unísono, se conectan creando un tono armonioso de múltiples colores y texturas. De esta forma salen a la luz las virtudes de la obra con un ritmo lento, lleno de espacios y silencios. 

Aun así, el elemento que más resuena de los citados es el pictograma. Toma el rol protagonista y abre la puerta de las interconexiones más profundas: símbolos universales de la comunicación, iconos de entendimiento capaces de expandir el mensaje narrativo de la obra más allá del propio texto, de la propia ilustración a doble página. Conectando mensaje, pictograma y texto en una nueva forma comunicativa capaz de sobrepasar edades y o desarrollos cognitivos. Conexiones tales como que jóvenes con TEA (Trastorno del Espectro Autista) sean capaces de enlazar, icono a icono, descubriendo el concepto de cada página y, paso a paso, la idiosincrasia de la obra.

Carlos consigue así un método de trabajo que funciona y que, unido al tema narrativo de la obra, logra una contrapeso que hace lucir todas sus partes y lo más importante, su conjunto.

Pero ¿de qué va “El astronauta”? Para eso tendrás que viajar lejos y verlo todo con mayor perspectiva...

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Lunes, Agosto 14, 2017 - 13:56

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